viernes, 27 de marzo de 2015

RELATO "ÚNETE A LA FIESTA"

ÚNETE A LA FIESTA

Estaba agotada. Llevaba horas en aquella fiesta, bebiendo, bailando, y pasándolo como nunca en su vida. Había sido una muy buena idea seguir a aquel chico hasta allí.

Tenía carisma: poeta, compositor,... Artista, en definitiva. Se expresaba como un dios, era capaz de seducir con sus palabras a cualquiera, con aquel acento suave, delicado, casi de caricia que empleaba al hablar.

Pero ya estaba cansada. Necesitaba volverse a casa. Notaba el vestido empapado pegarse a su cuerpo, el sudor, cada vez más helado, deslizándose pesadamente por su piel, en un lento lametón que descendía de un modo casi parsimonioso por su dermis hasta llegar a sus pies, maltratados tras las horas de baile sobre unos elegantes pero incómodos zapatos.

Era curioso, lo del frío.

Cada vez hacía más y más allí dentro.

Miró a su alrededor en busca de su amiga, pero no la vio. Habían venido juntas, pero hacía rato que no la veía, perdida en aquella penumbra que la rodeaba, donde los cuerpos se confundían los unos con los otros y ya no era capaz de decir si estaban bailando o follando en la misma pista de baile.


Súbitamente, una sensación de mareo la asaltó.

¿Le habría echado algo aquel joven autor en su copa?

Unas manos la sujetaron en el aire, impidiendo que se precipitara al suelo.

Alzó una mirada de ojos turbios hacia su salvador, observando con sorpresa que era el joven compositor de versos que la había conquistado con aquella mirada clara y una lengua de seda.

"Demasiada bebida, supongo", le dijo con una sonrisa.

"No me encuentro bien", balbució, mirando a su alrededor.

"Espera, aún es pronto para que nos vayamos a casa", le dijo el muchacho, tomando su rostro entre las manos y depositando un dulce beso en su boca.

Sintió un escalofrío.

Sus labios estaban helados.

Todo lo que la rodeaba era gélido.

"¿Y mi amiga?", gimió asustada.

Por toda respuesta, él giró su cabeza y señaló con un golpe de mentón a un lugar indeterminado situado a su izquierda. La joven giró su cabeza, contemplando con horror el rostro de su amiga, con los ojos en blanco y un rictus de pánico esculpido en sus facciones, con la tez completamente blanca, mientras dos chicas tenían sus rostros pegados a su cuello y la cara interna de uno de sus brazos, respectivamente.


Un hilo de rojo escarlata brilló en la oscuridad, cayendo al suelo y formando un charco en derredor a la ya moribunda, mientras los dos seres de la noche continuaban con su alimentación. Una de ellas alzó su rostro, mostrando una expresión salvaje, casi animal, en su cara antes de dedicarle una fiera sonrisa y volver a hundir los afilados y enormes caninos que lucía en su boca.

"Únete a la fiesta", oyó susurrar al joven poeta en su oído, dulcemente, antes de sentir que sus colmillos penetraban en su carne y la desagradable sensación de la succión de su sangre en la boca del monstruo.


Luego perdió el conocimiento.

BLUTENGEL - Reich mir die Hand




© Copyright 2015 Javier LOBO. Todos los derechos reservados.

3 comentarios:

  1. Muy buena historia , me ha gustado mucho.

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  2. Una escena muy bien recreada, con la justa ambientación y confusión de la chica. Las descripciones claras, en todo su nítido horror. Y la frase final bien escogida, una frase corta y directa que cierra el relato como un candado. Saludos.

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  3. Pareces contemplar la escena en vivo y en directo. Un ambiente de terror in crescendo que atrapa, muy bien narrado. Bien perfilado el papel de los personajes, jugando con un misterio inicial que luego muestra un realismo elocuente. Perfecto, me encantó.

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