lunes, 10 de noviembre de 2014

RELATO "EL RELOJ"

Se metió entre las sábanas tiritando. No podía entenderlo. Había ejecutado el ritual como se explicaba en internet, en aquella página sobre saberes arcanos, había hecho el sacrificio de la propia sangre efectuándose un profundo corte en la muñeca, había matado a sus padres y a su hermana degollándolos para hacer el sacrificio de los inocentes,... y nada.

No obstante, sentía frío, mucho frío. Un frío inhumano.

Pero no era por el corte. Lo había taponado y vendado, y hacía un rato que ya no sangraba. Bueno, a lo mejor era por la pérdida de sangre.

Cerró los ojos.

Escuchó unos pesados pasos por el pasillo que lo sobresaltaron, haciendo que se despertara y su mente se despejara de inmediato. No podía ser, no había nadie vivo en la casa. Y no podía ser la policía; era imposible que alguien hubiera llamado. Los había matado sin hacer ruido, degollándolos por la garganta y dejándolos ahogarse en su propia sangre, cálida y borboteante.

Un sonido de respiración pesada y resollante, como un búfalo, retumbó en las paredes con tal fuerza que pudo ver partículas de polvo y fragmentos de yeso desprenderse de los tabiques y el techo a la pálida luz de la pantalla de su radio despertador.

De pronto, los suaves fragmentos que descendían pesadamente ante sus ojos se fueron convirtiendo poco a poco en una suave nevada de fuego que comenzó a prender los enseres y las cortinas del cuarto.

Pero aquel frío no se iba; de hecho, podía ver su aliento dibujarse ante sus ojos, escapando entre sus trémulos labios que no dejaban de tiritar.

Miró el reloj del radiodespertador. Hizo un cálculo rápido: seis horas y casi seis minutos después de haber efectuado el ritual.

Entonces se abrió la puerta y su alma se condenó ante la simple visión del horror que se dibujó entre las sombras, por entre la nevada de fuego que caía del techo.




© Copyright 2014 Javier LOBO

8 comentarios:

  1. El inicio ha sido genial, me atrapaste de inmediato. Pero me dejaste un poco en ascuas con el final. ¿Qué sucedió? ¿Acaso la imagen lo ilustra? Me deja dudas. Asumo que el ritual era una invocación y en ese caso ¿por qué lo tomó por sorpresa, no se supone que esperaba esa visita?

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    1. Hola, Carlo.

      Gracias por tus críticas. Me han encantado. La imagen ilustra, sí, pero prefiero dejar el final a la imaginación del lector. Seguro que por tu mente pasaron escenas mucho más horrorosas que ese dibujo.

      El ritual era de invocación, sí, pero yo no dije quién podría aparecer en un momento dado y, si se aterró por la visita, sería por algo. ¿Quizás no la esperaba ya? ¿Quizás no apareció quien él quería que apareciera?

      Lo dejo ya a tu libre albedrío.

      Un abrazo.

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    2. En efecto es válido dejar al lector hacerse las preguntas importantes, de hecho, le da más fuerza a los relatos. Será que me intrigó demasiado y quedé con ganas de saber más, pero tienes razón un final abierto es mejor.

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  2. Ves, por ésto es que le tengo pavor a los relatos, yo no sirvo para lidiar con las ascuas, me consumen! D:
    Igualmente, que sepas que me encantó! Me atrapó desde la primera frase y me dejó atada a ese final abrupto, preguntándome qué pasa después y suponiéndolo por mí misma (así que cumpliste ese cometido). Por eso, desde mi opinión, creo que la imagen era innecesaria porque inevitablemente le condiciona la imaginación a uno. Pero de todas maneras te felicito porque desde mi punto de vista de lectora me ha gustado mucho la historia, y también cómo escribes, que no es menos importante!
    Te dejo un saludo!

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras. Espero que mi trabajo te siga gustando en mis futuras publicaciones. Un saludo.

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  3. Un final tan abierto, lo que provoca es que el lector acabe pensando, imaginando, creando en definitiva. Me haces partícipe. Bravo lobo! Muy buen texto!!!

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  4. Hola Carlo. Excelente micro.
    Tiene lo que debe tener ya que el resto lo debe poner el lector.
    Felicitaciones.

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    1. Ricardo, el cuento es de Javier Lobo, este no es mi blog, yo sólo lo compartí. Ya quisiera yo escribir así.

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